Cartas a Gracia

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Cartas a Gracia

Por: Mtro. Gustavo Santín

Tal pareciera que la Secretaría de Educación Pública tendría prisa por recuperar el tiempo perdido y que perseguiría una quimera que aliviaría el rezago escolar generado por el Covid-19 y por las medidas de distanciamiento social dictadas por las autoridades educativas y de salud, Gracia; rezago que no podría ser paliado por un alargamiento del ciclo escolar 2020-2021 que trastocaría la vida de las comunidades escolares, y más, si se toman en consideración, algunos indicadores educativos asociados al abandono escolar publicados por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (Inegi), mediante el comunicado de prensa 185/21, fechado el 23 de marzo pasado (https://bit.ly/3iVFp02), con el que socializa resultados de una encuesta, descritos en una cuantas líneas y por explicarse por sí mismos; transcribiría literalmente:

Resultados de la Encuesta para la Medición del Impacto Covid-19 en la Educación (ECOVID-ED) 2020 Datos Nacionales:

• 33.6 millones de personas entre los 3 y 29 años estuvieron inscritas en el ciclo escolar 2019-2020 (62.0 por ciento del total). De ellas, 740 mil (2.2 por ciento) no concluyeron el ciclo escolar: 58.9 por ciento por alguna razón asociada a la Covid-19 y 8.9 por ciento por falta de dinero o recursos.

• Para el ciclo escolar 2020-2021 se inscribieron 32.9 millones (60.6 por ciento de la población de 3 a 29 años).

• Por motivos asociados a la Covid-19 o por falta de dinero o recursos no se inscribieron 5.2 millones de personas (9.6 por ciento del total 3 a 29 años) al ciclo escolar 2020-2021.

• Sobre los motivos asociados a la Covid-19 para no inscribirse en el ciclo escolar vigente (2020-2021) 26.6 por ciento considera que las clases a distancia son poco funcionales para el aprendizaje; 25.3 por ciento señala que alguno de sus padres o tutores se quedaron sin trabajo, 21.9 por ciento carece de computadora, otros dispositivo o conexión de internet.

• Más de la mitad de la población de 3 a 29 años tiene mucha disponibilidad para asistir a clases presenciales una vez que el gobierno lo permita.

La lectura de un informe de doce páginas, incluido un anexo técnico, permitiría valorar a las actrices y los actores que desde casa acompañan a niñas, niños, adolescentes y jóvenes que, y aunque no lo quieran, estudian en casa y además, conocer causas y efectos generados durante la pandemia. El apartado Distribución porcentual de la población de 3 a 29 años inscrita en el ciclo escolar 2020–2021 por condición de apoyo de alguna persona de la vivienda para realizar actividades escolares según nivel de escolaridad, muestra que el apoyo brindado en casa recaería, y por si alguien tuviese duda, en la madre; quien acompañaría a 84 por ciento de las niñas y niños en el preescolar y de la misma manera, a 77 por ciento de quienes asisten a la primaria y a 60.2 por ciento de quienes cursan la secundaria. En tanto, padres proporcionarían acompañamiento a 5.9 por ciento de quienes cursan preescolar, 7.9 por ciento de quienes asisten a la primaria y a 10.2 por ciento de quienes están inscritos en la secundaria. Al considerar el acompañamiento por sexo, sin importar si fuesen la madre o el padre, los resultados de la encuesta señalarían que las mujeres auxilian a 91.7 por ciento de las y los párvulos, a 88.7 por ciento de las niñas y los niños y a 78.7 por ciento de las y los preadolescentes; en contra parte, hombres acompañarían a 8.4 por ciento de las y los preescolares, a 11.1 por ciento de las y los que asisten a la primaria y a 21.2 por ciento de quienes cursan estudios de media básica. Aunque, finalmente, resaltaría que la mayor carga recaería en las madres, quienes al mismo tiempo y dándose sus mañas deben, cargar con sus responsabilidades laborales, atender la casa y, por si fuese poco, hacerla de maestra sustituta. Entre las causas que menciona el informe, destacarían que “2.3 millones reportó que dejó la escuela por motivos de Covid-19”; cantidad a la que se sumarían -de acuerdo al reporte-, quienes abandonarían por falta de recursos y/o por tener que trabajar.

Y, aunque el estudio señalara como causa para no inscribirse al ciclo escolar 2020-2021 que “21.9 por ciento carece de computadora, otros dispositivo o conexión de internet, 17.7 por ciento de quienes no concluyeron el ciclo escolar 2019-2020 por las mismas razones; y aunque destacaría que 74.6 por ciento de quienes sí contaron con algún medio electrónico y cursaban la primaria, lo habrían compartido con otro u otros miembros de la familia, porcentaje que se reduce a 52.6 por ciento, 3.9 por ciento y a 32.3 por ciento en secundaria, media superior y superior, respectivamente. Atendiendo “al nivel de escolaridad”, la encuesta refleja que quienes más afectarían la salud de sus ojos -señalamiento personal- serían las y los niños, quienes en 72.2 por ciento utilizarían un celular, mientras que tres de cada cinco de quienes cursan estudios universitarios, utilizaría “una computadora portátil”. En resumen y para este rubro, deberá considerarse que “la herramienta digital más utilizada por el alumnado fue el teléfono inteligente con 65.7 por ciento; le siguió la computadora portátil con 18.2 por ciento; computadora de escritorio con 7.2 por ciento; la televisión digital con 5.3 por ciento y la tablet con 3.6 por ciento”.

Vistos los resultados de la encuesta Covid-19 realizada por el Inegi y a falta de la publicación de resultados del formato 911 del ciclo escolar 2020-2021 que aún no concluye Gracia, valdrá la pena considerar, llegado el momento y cuando se evalúe el trabajo de la primera mujer maestra al frente de una secretaría centenaria, que lidió con dos elementos adversos: las crisis sanitaria y la financiera; crisis que le obligan a recurrir al socorro de las aportaciones obligatorias (es especie –incluido el tequio- y, en dinero) que realizan madres y padres de familia y a tomar medidas apresuradas que deben ser revertidas con celeridad; dios salve a la secretaria.

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