Motivaciones de la SEP

4 semanas ago ·

Motivaciones de la SEP

Por: Gustavo Santín Nieto

Cartas a Gracia

Como me comentas Gracia, el regreso a clases presenciales se ha convertido en un asunto que ha polarizado la opinión de madres, padres de familia, maestras y maestros, organizaciones sindicales (aunque la CNTE pondere su membresía como una corriente de expresión del SNTE), autoridades federales y locales, medios de comunicación y redes sociales, al margen de la opinión que pudiesen verter los doctos en la materia; aunque a través del Boletín SEP no. 181 manifestara: “Publica SEP acuerdo con las disposiciones para reanudar actividades de manera presencial en el Ciclo Escolar 2021-2022”, y difundiera las directrices establecidas en el “ACUERDO número 23/08/21 por el que se establecen diversas disposiciones para el desarrollo del ciclo escolar 2021-2022 […]”. Este título que se alarga ocho renglones más y de cuyo texto se resaltarían algunas disposiciones en torno al próximo ciclo escolar.

Publicado el pasado 18 de agosto estaría acompañado con un golpe de mano expuesto en las Motivaciones del acuerdo y mediante el que recordaría que la ‘rectoría de la educación’ le corresponde al Estado, entidad que priorizaría “el interés superior de niñas, niños, adolescentes y jóvenes en el acceso, permanencia y participación en los servicios educativos (Motivación IV, ACUERDO número 23/08/21), apunte dirigido a las y los docentes y sus organizaciones, sin dejar de lado a madres, padres de familia y/o tutores.

Las Motivaciones tal vez reconocerían -si el orgullo o si las críticas a Esteban Moctezuma lo permitieran-, la falta de acceso equitativo a los recursos digitales- que “el Estado debe ofrecer a las personas las mismas oportunidades de aprendizaje”, lo mismo que la diversidad sanitaria que mostraría el semáforo epidemiológico y que les permitirían ya reconocer que tras casi 18 meses de escuelas cerradas “es imperante brindar las condiciones necesarias para garantizar el derecho a la educación de manera focalizada y regionalizada”

El Acuerdo alabaría a las y los docentes, sin diferenciar entre iguales y homologando a los desiguales señalando: “Que el mayor esfuerzo realizado contra el virus SARS-COV2 en el Sistema Educativo Nacional lo llevaron a cabo las y los docentes, al generar y buscar mecanismos de comunicación entre ellos y los educandos y, de esta forma, garantizar los aprendizajes y conocimientos necesarios […]”, menospreciando a quienes en casa se comportarían como unas verdaderas heroínas, supliendo a maestras y maestros. Reitera en la Motivación XIII, descargando de culpa a quienes alaba: “Que debe brindarse certeza jurídica y claridad para aquellos educandos que, a pesar de todos los esfuerzos invertidos y coordinados de las y los docentes […]” no adquirieron los aprendizajes esperados, quizás, por culpa del destino y de la falta de computadoras, señal de internet, teléfonos inteligentes suficientes, dinero para recargas; aunque señala en el numeral XV, que la SEP realizó su chamba “por lo que se generaron condiciones para que las y los trabajadores al servicio de la educación estén en condiciones de realizar su labor en el esquema presencial en su lugar de trabajo, considerando las indicaciones de las Autoridades Sanitarias”; decisión avalada los días 12 y 13 de agosto, según estipula el Consejo Nacional de Autoridades Educativas quienes acordarían “diversas acciones y estrategias para un regreso a clases presencial de forma responsable y ordenada en los tres tipos educativos”.

Las Motivaciones del Acuerdo apuntarían a una expresión pública que se atribuyera a la Secretaría de Salud; opinión mediante la que esta dependencia -en funciones de educador sustituto- manifestase que (Motivación XVII) la educación se catalogaría como una actividad prioritaria y esencial, lo que permitiría que se pudiese regresar a las aulas aunque el semáforo se tiñese de rojo, “en términos del Acuerdo publicado en el Diario Oficial de la Federación el 27 de julio de 2021”, que le posibilitaría que la administración pública cumpliese con “un derecho humano fundamental que trasciende en la vida de cada persona […] salvaguardando la integridad de las y los miembros del Sistema Educativo Nacional”.

En abundancia, el jueves 19 de agosto, Luis Fernando Carrera Castro representante de la UNICEF en México, señalaría que “acompañarían” a la administración “en este gran desafío”, en el que “casi 37 millones de esos 150 millones de niños que no ha vuelto a clases desde hace 18 meses”, regresen y prometería, probablemente a cambio de pingües contratos, que el organismo “cooperaría en cuatro frentes”: desarrollo de los protocolos, monitoreo de la situación de los centros educativos, comunicación (asertiva), recuperación de aprendizajes y de la salud emocional de niñas y niños, actividades propias de la SEP, ¡que lamentable!

En el mismo tenor caminarían las intervenciones del subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración y de la titular de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México, y de las que abundaré en la carta que te enviaré el próximo lunes; sin embargo, los temas sobre la violencia intrafamiliar agravada por el encierro cuasi forzoso y el deterioro de la salud emocional de las y los educandos, fundamentarían –seguramente- las Motivaciones que originaron el manotazo dado por la autoridad educativa. Motivaciones para curarse en salud, Gracia.

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Cartas a Gracia

3 meses ago ·

Cartas a Gracia

Por: Mtro. Gustavo Santín

Tal pareciera que la Secretaría de Educación Pública tendría prisa por recuperar el tiempo perdido y que perseguiría una quimera que aliviaría el rezago escolar generado por el Covid-19 y por las medidas de distanciamiento social dictadas por las autoridades educativas y de salud, Gracia; rezago que no podría ser paliado por un alargamiento del ciclo escolar 2020-2021 que trastocaría la vida de las comunidades escolares, y más, si se toman en consideración, algunos indicadores educativos asociados al abandono escolar publicados por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (Inegi), mediante el comunicado de prensa 185/21, fechado el 23 de marzo pasado (https://bit.ly/3iVFp02), con el que socializa resultados de una encuesta, descritos en una cuantas líneas y por explicarse por sí mismos; transcribiría literalmente:

Resultados de la Encuesta para la Medición del Impacto Covid-19 en la Educación (ECOVID-ED) 2020 Datos Nacionales:

• 33.6 millones de personas entre los 3 y 29 años estuvieron inscritas en el ciclo escolar 2019-2020 (62.0 por ciento del total). De ellas, 740 mil (2.2 por ciento) no concluyeron el ciclo escolar: 58.9 por ciento por alguna razón asociada a la Covid-19 y 8.9 por ciento por falta de dinero o recursos.

• Para el ciclo escolar 2020-2021 se inscribieron 32.9 millones (60.6 por ciento de la población de 3 a 29 años).

• Por motivos asociados a la Covid-19 o por falta de dinero o recursos no se inscribieron 5.2 millones de personas (9.6 por ciento del total 3 a 29 años) al ciclo escolar 2020-2021.

• Sobre los motivos asociados a la Covid-19 para no inscribirse en el ciclo escolar vigente (2020-2021) 26.6 por ciento considera que las clases a distancia son poco funcionales para el aprendizaje; 25.3 por ciento señala que alguno de sus padres o tutores se quedaron sin trabajo, 21.9 por ciento carece de computadora, otros dispositivo o conexión de internet.

• Más de la mitad de la población de 3 a 29 años tiene mucha disponibilidad para asistir a clases presenciales una vez que el gobierno lo permita.

La lectura de un informe de doce páginas, incluido un anexo técnico, permitiría valorar a las actrices y los actores que desde casa acompañan a niñas, niños, adolescentes y jóvenes que, y aunque no lo quieran, estudian en casa y además, conocer causas y efectos generados durante la pandemia. El apartado Distribución porcentual de la población de 3 a 29 años inscrita en el ciclo escolar 2020–2021 por condición de apoyo de alguna persona de la vivienda para realizar actividades escolares según nivel de escolaridad, muestra que el apoyo brindado en casa recaería, y por si alguien tuviese duda, en la madre; quien acompañaría a 84 por ciento de las niñas y niños en el preescolar y de la misma manera, a 77 por ciento de quienes asisten a la primaria y a 60.2 por ciento de quienes cursan la secundaria. En tanto, padres proporcionarían acompañamiento a 5.9 por ciento de quienes cursan preescolar, 7.9 por ciento de quienes asisten a la primaria y a 10.2 por ciento de quienes están inscritos en la secundaria. Al considerar el acompañamiento por sexo, sin importar si fuesen la madre o el padre, los resultados de la encuesta señalarían que las mujeres auxilian a 91.7 por ciento de las y los párvulos, a 88.7 por ciento de las niñas y los niños y a 78.7 por ciento de las y los preadolescentes; en contra parte, hombres acompañarían a 8.4 por ciento de las y los preescolares, a 11.1 por ciento de las y los que asisten a la primaria y a 21.2 por ciento de quienes cursan estudios de media básica. Aunque, finalmente, resaltaría que la mayor carga recaería en las madres, quienes al mismo tiempo y dándose sus mañas deben, cargar con sus responsabilidades laborales, atender la casa y, por si fuese poco, hacerla de maestra sustituta. Entre las causas que menciona el informe, destacarían que “2.3 millones reportó que dejó la escuela por motivos de Covid-19”; cantidad a la que se sumarían -de acuerdo al reporte-, quienes abandonarían por falta de recursos y/o por tener que trabajar.

Y, aunque el estudio señalara como causa para no inscribirse al ciclo escolar 2020-2021 que “21.9 por ciento carece de computadora, otros dispositivo o conexión de internet, 17.7 por ciento de quienes no concluyeron el ciclo escolar 2019-2020 por las mismas razones; y aunque destacaría que 74.6 por ciento de quienes sí contaron con algún medio electrónico y cursaban la primaria, lo habrían compartido con otro u otros miembros de la familia, porcentaje que se reduce a 52.6 por ciento, 3.9 por ciento y a 32.3 por ciento en secundaria, media superior y superior, respectivamente. Atendiendo “al nivel de escolaridad”, la encuesta refleja que quienes más afectarían la salud de sus ojos -señalamiento personal- serían las y los niños, quienes en 72.2 por ciento utilizarían un celular, mientras que tres de cada cinco de quienes cursan estudios universitarios, utilizaría “una computadora portátil”. En resumen y para este rubro, deberá considerarse que “la herramienta digital más utilizada por el alumnado fue el teléfono inteligente con 65.7 por ciento; le siguió la computadora portátil con 18.2 por ciento; computadora de escritorio con 7.2 por ciento; la televisión digital con 5.3 por ciento y la tablet con 3.6 por ciento”.

Vistos los resultados de la encuesta Covid-19 realizada por el Inegi y a falta de la publicación de resultados del formato 911 del ciclo escolar 2020-2021 que aún no concluye Gracia, valdrá la pena considerar, llegado el momento y cuando se evalúe el trabajo de la primera mujer maestra al frente de una secretaría centenaria, que lidió con dos elementos adversos: las crisis sanitaria y la financiera; crisis que le obligan a recurrir al socorro de las aportaciones obligatorias (es especie –incluido el tequio- y, en dinero) que realizan madres y padres de familia y a tomar medidas apresuradas que deben ser revertidas con celeridad; dios salve a la secretaria.

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